El Sillar Contacto

El estudio

Quién construye, para quién, y con qué reglas. Cuatro respuestas cortas y ninguna que no pueda sostener frente a un cliente.

01

Quién está detrás

Vicente Guadarrama, fundador de El Sillar.

El Sillar nace de una problemática común: muchos negocios ofrecen un trabajo de calidad, pero operan con herramientas y procesos que limitan su crecimiento.

Mi nombre es Vicente Guadarrama. Soy ingeniero de software y trabajo por el detalle. Ayudo a negocios de Toluca y alrededores que viven de su imagen a mejorar su presencia digital, automatizar sus procesos y contestar a tiempo a quien les escribe.

Visito y escucho, observo sus operaciones, y construyo lo que falta o puede mejorar. Si algo no le va a servir, se lo digo antes de cobrárselo.

02

Misión

Empiezo por negocios que ya ofrecen calidad real, pero cuya presencia digital no está a la altura de lo que hacen y cuya operación se les va en contestar lo mismo todos los días. Pierden clientes que nunca los encontraron, y otros que sí los encontraron y no recibieron respuesta a tiempo.

03

Visión

Elevar la presencia y la operación de los negocios mexicanos con infraestructura digital que sea suya, conservando su autenticidad, hasta que la calidad de su trabajo sea lo que decida a quién le compran.

04

Valores

Cuatro. No son un cartel: cada uno se puede verificar en la cotización, en el contrato o en el sitio que le entrego.

01 Transparencia Publico el precio, el método y la razón detrás de cada decisión, incluso cuando la respuesta honesta no me conviene.

El precio de inicio está publicado en esta misma página, y también está escrito que no es el precio final. Si lo que necesita es una página y ya, se lo digo aunque signifique no venderle nada.

02 Objetividad Muestro el antes y el después con números y método declarado, no con adjetivos.

En el caso de ejemplo —un hotel ficticio, reconstruido y medido en septiembre de 2026 en celular con red móvil lenta—, la página pasó de tardar 24.4 segundos a 1.0 en abrir, y los datos disponibles sin preguntar pasaron de 3 a 12. Son cuatro escenarios con método declarado, no una impresión: le enseño cómo se midió.

03 Sin candados Lo que construyo queda a nombre del cliente —dominio, cuentas, código— para que nunca dependa de mí para seguir operando.

El dominio se registra a su nombre, no al mío. Las cuentas de los servicios son suyas. Si un día decide irse, se lleva todo funcionando y no tiene que pedirme permiso.

04 Sin asumir Prefiero hacer una pregunta de más a construir sobre una suposición: un supuesto equivocado sale caro cuando ya está hecho.

El primer diagnóstico no empieza enseñándole propuestas: empieza preguntándole qué le está costando trabajo hoy. Lo que se construye sale de esas respuestas, no de lo que yo suponga de su negocio.

Preguntemos antes de adivinar

Si algo de esto le suena a su negocio, la conversación empieza con preguntas sobre él, no con una propuesta.

Escribirme